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Entra. Cierra la puerta y tira la llave. Estás dentro. Esta es tu sociedad. Disfruta del lugar donde café y cultura convergen.

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No deja de sorprendernos lo que algunos hacen con papel. Verdaderas obras de arte complejas y a la vez sutiles que surgen de un material tan sencillo como el papel.

El arquitecto y diseñador Yusuke Oono recorta libros con laser para crear estos impresionantes cuentos-escultura en volumen.

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Los alimentos de Maria Laura Benavente están hechos con papeles de colores y tienen una riqueza visual muy interesante. Nuestra preferida es la del café, sin lugar a dudas.

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Por último, y hechas también con papel y una asombrosa habilidad, encontramos estas hiperrealistas esculturas de animales salvajes creadas por el artista canadiense Calvin Nicholls. Impresionantes.

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Nosotros no hemos conseguido pasar de la papiroflexia, pero desde luego, todo es ponerse.

Hay ideas que en cuanto salen a la luz suenan a película de ciencia-ficción, a broma, ideas que te hacen pensar ¿Es hoy el día de los inocentes? Amazon Prime Air es, sin duda, una de esas ideas.

Para los que aún no sepáis de que os hablamos aquí va la explicación: Jeff Bezos, consejero delegado y fundador de Amazon, ha puesto en marcha un proyecto para entregar sus pedidos con drones voladores no pilotados. ¿Genialidad o locura? Juzgad vosotros mismos.

Los llamados ‘Octocopter’ serán capaces de llevar paquetes de hasta 2,3 kilos (el 86% de los envíos de la compañía) directamente a las casas de los compradores en media hora.

Si necesitáis ver para creer, no se hable más, aquí os dejamos el video.



Bezos aseguró que el gran problema no es tecnológico sino legal y de seguridad. En cuanto Amazon consiga los permisos y se cumplan todos los requisitos de seguridad para evitar accidentes (que te caiga un dron volador en la cabeza, por ejemplo) el proyecto entrará en funcionamiento. Según el propio Bezos, aún habrá que esperar cuatro o cinco años.

En fin, que si sois de los que tenéis descabelladas ideas en la cabeza, apostad por ellas, puede que el día menos pensado las veamos en marcha.

La música es, sin duda alguna, uno de los sectores en el que más se desarrollan proyectos de mecenazgo colectivo. Y es que el croudfunding es una práctica en alza en la financiación de proyectos culturales.

Hace a penas 3 años que empezaron a surgir los primeros proyectos croudfunding, pero hoy ya contamos con numerosos casos de éxito que lo sitúan como una alternativa real a la financiación convencional.

No sólo artistas como Lloyd Cole, Throwing Muses o Standstill sino también festivales de música como el “RiverSong” de Minnesota, con propuestas folk, blues y jazz; o el “Gonohe” en Japón, en el que se combinan actuaciones musicales que van desde la samba hasta los ritmos tradicionales japoneses. Ambos festivales, financiados gracias a las microaportaciones de sus seguidores, ponen de manifiesto el valor de esta nueva forma de mecenazgo.

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A pesar de estos éxitos, la microfinanciación también cuenta con escépticos, no solo en la industria discográfica convencional. Los hay que se preguntan si este sistema funcionaria para propuestas musicales más consolidadas o para artistas con mayores recursos.

Hasta el día de hoy, la mayoría de los casos de éxito son: bien proyectos de artistas emergentes o bien propuestas alternativas; en casi todos los casos, sin industria discografía detrás.

¿Estaría la gente dispuesta a financiar el proyecto musical de un artista consolidado y con recursos propios? ¿Es necesario invertir en un festival musical con trayectoria y que no necesita de impulso para seguir en el panorama musical?

Aún es difícil responder a estas preguntas y el futuro de la industria musical y de la viabilidad económica de proyectos musicales es aún incierto. Lo que sí es cierto, es que gracias al croudfunding hoy la música tiene un nuevos caminos por recorrer.

 

La música es un arte indiscutible que tiene un enorme potencial al combinarla con otras artes, como la literatura. Una buena canción puede aportar a una novela nuevos matices, generar atmosferas más complejas o potenciar sensaciones.  Esto tan evidente y a la vez tan brillante es lo que han pensado los chicos de la editorial Alfaguara, que han puesto en marcha su proyecto Banda Sonora de una Novela, donde los propios autores crean playlists de Spotify que acompañan la lectura de sus novelas. Las canciones de la época en la que se desarrolla la historia de la novela, los temas favoritos de los protagonistas, o sencillamente la música que inspirara al autor en su proceso de creación.

Las primeras listas ya están creadas, y así Fernández Mallo elige a bandas como Portishead o Radiohead, Manuel Vilas a Christina Rosenvinge y Bob Dylan, Benjamín Prado se queda con Johnny Cash y Ben Harper y Roncagliolo con Nacha Pop o Iván Ferreiro.

Maravilloso, un bueno libro y la música que mejor lo acompaña ¿Se puede pedir más? Por supuesto, un Blackzi por favor.

Stefan Sagmeister es uno de los diseñadores más influyentes de los últimos tiempos. Estudió en Viena y Nueva York y ha trabajado en importantes agencias y estudios de diseño. Entre sus clientes destacan los Rolling Stones, Lou Reed, o The Guggenheim Museum. Ha escrito libros, impartido conferencias y exhibido en las principales ciudades del mundo.

Sin embargo, lo más interesante de su recorrido es quizá su trabajo personal entorno al concepto de la felicidad.

A través del diseño, el cine, la infografía, la escultura y las instalaciones interactivas, Sagmeister reflexiona sobre la felicidad y explora canales como la meditación, las terapias cognitivas o los medicamentos como mecanismos para alterar el humor y intervenir en la felicidad de las personas.

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Las piezas que conformaron su exposición “The Happy Show” nos permiten adentrarnos en su universo más personal e intimo; una forma de conectar con su búsqueda personal de la satisfacción.

Un trabajo de lo más interesante, sin lugar a dudas.

Tuvimos el placer de conocerlos en las Creative Mornings Barcelona del pasado noviembre y desde entonces, somos más conscientes de la genialidad de estos dos hermanos.

Brosmind es el estudio fundado por Juan y Alejandro Mingarro en Barcelona, un estudio de ilustración, un laboratorio de ideas y un hervidero de locuras de estilo fresco y optimista que combinan fantasía y humor.

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Estos dos chicos, no han parado de trabajar desde 2006, grandes marcas como Nike, Microsoft, Virgin o Gillette han sucumbido a sus encantos y de sus colaboraciones han salido interesantes piezas publicitarias. Tampoco les han faltado los premios: Laus, El sol, C de C o Cannes, ni más ni menos. Todos han sabido reconocer el ingenio y creatividad de esta pareja.

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Su imaginario rebosa de historias infantiles, de los juegos a los que jugaban de niños, de los cómics que dibujaban y de los juguetes que construían. Pura creatividad. Merece la pena perderse un rato por su web.

A Dirceu Veiga le encanta el café, le gusta tanto que un día pensó que podría utilizarlo para crear. Así fue como este ilustrador brasileño decidió especializarse en dibujar con café e inspirado por la cafeína creó estas obras tan geniales.

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Lo cierto, es que si nos damos una vuelta por la red, veremos que no son las únicas obras creativas con el café como materia prima.



Algunas de las más sorprendentes son las de Kazuki Yamamoto, con un café, leche y espuma, esta japonesa crea figuras en 3D para los clientes del Cafe10g en Osaka. Sencillamente impresionante.

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Desde luego, la cafeína inspira y mucho.

Nadie creyó que fueran verdaderos. Eso fue lo que sucedió cuando Banksy montó un puesto ambulante al lado de Central Park para vender sus obras a 60$, que nadie creyó que fueran originales.

Con esta controvertida acción, Banksy reflexiona sobre la lógica del mercado del arte y sobre el valor de las obras. Su último grafitti se subastó en Londres por 194.000€ mientras que él los vendía, con certificado de autenticidad incluido, a 60$ en la calle.

Desconocemos si pretendía reafirmar su lado alternativo o demostrar que no pertenece a “ese” tipo de artistas que sólo buscan el éxito y el dinero; ya que éxito y dinero no le deben faltar. Banksy, que se caracteriza por sus piezas satíricas sobre política, cultura pop y moralidad combinando graffiti y stencils, es autor de cientos de obras callejeras, exposiciones en el Moma, el Bristish Museum o la Tate Modern, varios libros e incluso una película documental.

Imagina, crea, ensucia, reivindica, denuncia e inspira. Así es Banksy, desde luego, todo un referente.



 

Roland Lamb estaba tocando el piano de la cafetería del Royal College en Londres, mientras pensaba en otras formas físicas de interactuar con él e imaginaba el sonido que producirían.

Así fue como creó el “Seaboard”, un nuevo instrumento musical que aúna tecnología, innovación y sensibilidad.

La start-up desarrolladora del ingenioso instrumento, llamada Roli y encabezada por Roland Lamb, está afincada en Londres. Está especializada en el desarrollo de hardware y software diseñados para incrementar la interacción entre las personas y la tecnología.

Todo un reto superado con creces con este maravilloso “Seaboard”, que aporta no sólo una nueva experiencia sensorial al tocarlo sino un abanico de nuevas posibilidades sonoras que ya ha cautivado a artistas como Jamie Cullum.



Dicen de Kerouac, Bukowski y demás beatniks de la época – hipsters, los llamaríamos hoy en día- que eran escritores de bar. Dicen que no era extraño encontrar a Picasso o Dalí en el rincón de algún café. Y es que los bistrós, bares y cafeterías han sido y serán siempre lugares de creación.

A cualquiera que preguntéis el porqué (yorokobu, por ejemplo) os podrá dar buenas razones: es por la música, porque desconectas del trabajo, de la rutina y del espacio habitual de trabajo, es por la camarera o camarero de turno, o quizás porque las conversaciones ajenas inspiran… Lo cierto es que sobran las razones.

Así que ya lo sabes, si estas bloqueado, estresado o procrastinando hasta el infinito, no lo dudes, acércate a la cafetería más cercana, pide un café y deja que el aroma y la cafeína activen tu mente. Algo empezará a girar en tu cabeza, alguna pieza encajará con la siguiente y de repente estarás listo para pensar, crear, escribir, componer o dibujar.

No vamos a asegurar que con un Blackzi bien hecho te convertirás en Hemingway porque eso seria exagerar… O quizás no… ¿Quién sabe?

Encuentra tu lugar de inspiración.

Blackzi The Coffee Society